Recogiendo fresas detrás de la oficina

En muchas de las recomendaciones para alimentarnos de una forma ecológica y que tenga el menor impacto ambiental, uno de los consejos mas recurrentes es comprar nuestras frutas y verduras en los mercados regionales: comprar productos locales y que estén en temporada. Esto suena muy lógico, pero siendo sincera nunca me imaginé que “producto local” podría llegar a significar recoger el desayuno directo de los arbustos detrás de tu oficina!

recogiendo-fresasProbablemente para aquellos que se criaron en las zonas templadas del planeta, recoger fresas en primavera puede ser una actividad como cualquier otra: una cosa normal que sucede cada año. Pero para aquellos quienes como yo, crecimos en una ciudad cálida del trópico donde el sol irradia perpendicularmente y los días siempre tienen 12 horas de luz cada uno de los 365 dias del año, recoger frutitas directamente de los arbustos era una actividad que no solo NO era habitual, sino que también involucraba estar de vacaciones con toda la familia a cierta altitud (debido a que estas frutitas no se dan en climas constantemente cálidos).

Asi que podrán entender mi emoción y deleite al descubrir un campo de fresas (por supuesto en temporada, que debido al cambio climático se ha extendido por varias semanas) que queda justo detrás del edificio donde está mi oficina al que puedo directamente en 5 minutos ir a recoger yo misma las fresas del desayuno del día siguiente!!!

Ante este maravilloso descubrimiento, montones de recuerdos familiares volvieron instantáneamente: tíos y primos todos con bolsas gigantes recogiendo frambuesas en el campo que alguno descubrió, la tía preparando la mermelada con solo la mitad de las frambuesas recogidas (la otra mitad ya había desaparecido misteriosamente de las bolsas de nosotros los más pequeños), las pinchadas en los dedos escogiendo las mejores moras (las más negritas), la repentina dicha al encontrar una matita de moritas silvestres en medio del camino laaaargo que a los tíos (y sobretodo a las tías) tanto les gustaba ir a hacer después del almuerzo del domingo.

fresotaNo se si esta sea una experiencia común o si es muy personal mia, pero en todo caso, si lo notaron, en mi infancia eran frambuesas y moras solamente, nunca fresas! Debo confesar que hasta ayer, nunca había visto un arbusto de fresas y por lo tanto nunca había recogido mis propias fresas (a menos de que recoger fresas en un juego de “granja en linea” cuente, pero lo dudo). Consecuentemente, ayer parecía yo una niña de 5 años revoloteando por el campo de fresas recogiendo las mas rojitas y jugosas.

Creo que mas “local” que “justo detrás de tu oficina” y mas “frescas” que “recogerlas tu mismo del arbusto” no las puedo conseguir, así que el musli de frutitas de desayuno de esta mañana me supo a gloria! O como dicen los alemanes: “als hätte dir ein engel auf die zunge gepisst” es decir (con el perdon de la ciber-audiencia): “como si un angel se hubiese orinado en tu lengua”

fresasNo solo se trata de comer “vegan”, se trata de comer de forma un poco más natural y en armonía con el planeta: no solo con los animales sino con las plantas, el suelo, el agua y el aire (ya decidí por ejemplo que nada de aguacates traídos desde el otro lado del mundo y refrigerados durante que sé yo cuantos meses antes de que yo los pueda comprar).

Y si encima puedes divertirte, salir a respirar el aire fresco y probar ricas fresas: que más quieres? Así que ya estoy planeando smoothies de fresa, mermelada de fresa y si alguién tiene alguna recomendación en particular con fresas frescas, estoy abierta a sugerencias: el martes voy a recoger mi siguiente ración 🙂

Calabaza y Pimentón con Palitos de Tofu en Coco

Llevaba un largo rato de comer en restaurantes por reuniones de trabajo o de llegar a la casa algo mas cansada de la cuenta y con ganas de no hacer mucho mas que hacer “click” en nuestro menu vegetariano a domicilio preferido (vegetariano porque pedir “vegan” a domicilio se complica un poco cuando te provoca algo mas que solo ensalada). Pero hoy por fin decidí volver a a tener “las manos en la masa” y vine tempranito de la oficina para probar una receta nueva, 100% vegan, saludable y como todas las recetas de Atila Hildmann que hasta ahora he probado: deliciosa.

Ahuyama - ButternutAunque esta es la primera vez que hago esta receta, ya sabía yo que iba “a la fija” porque la base es de calabaza, y como ya les he comentado anteriormente: la calabaza cortada en trocitos y al horno es para chuparse los dedos! La receta dice que uses “Hokkaido”, pero cuando fuimos al mercado solo había “Butternut” (“Ahuyama”) asi que “a hacer con lo que se tiene”:), y de todos nos parece más sabrosa y suave.

Además de calabaza, la base tiene pimentón y cebolla sofritos con un poquito de curry, la verdad es que las verduras solas ya podrían hacer una cena bastante satisfactoria y sabrosa, pero es importante no olvidar las proteínas: llevabamos varios días de “pan, queso y verduras” (léase: “pizza vegetariana”) asi que el tofu venía bien.

cocoEl tofu se corta en palitos y se sofríe primero solito y luego se carameliza con una espectacular salsa de mus de maní (o de marañón, si como yo no tienen de maní), salsa de soya y jarabe de agave. Después de que caramelice, se baña con leche de coco y por ultimo se recubre con ralladura de coco. Quedan deliciosos! Yo no tenía coco rallado sino en hojuelas, así que no quedaron recubiertos por completo, pero aún así, muy sabrosos.

Las cantidades y la receta completa pueden verlas aquí. Espero que lo disfruten!

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Calabaza y Pimentón con Palitos de tofu con ralladura de coco

Molde de Verduras “Todo se Vale”

No les pasa que a veces se encuentran con un montón de “restos” de ingredientes de las recetas de la semana, pero no conocen ninguna receta que los incluya a todos, o que no tienen la cantidad que se requiere de ninguno de ellos para alguna receta en particular?

Pues bien, eso me sucedió hoy y como hoy es día festivo con el supermercado cerrado, no se podía “completar” ninguna receta, así que había que hacer con lo que se tenía. El resultado? Un molde de Verduras “todo se vale” sorprendentemente sabroso:

Molde de Verduras "Todo se Vale"

Molde de Verduras “Todo se Vale”

De este no les pongo receta “fija”, porque como les digo “todo se vale” :), pero si les cuento como hicimos esta versión. Primero comenzamos con hacer inventario de los “restos” de las recetas de la semana:
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  • una zanahoria
  • un calabacín
  • unas ramitas de perejil fresco: que ya casi casi no estaba tan “fresco”, pero aún sobrevivía
  • unos tomaticos “cherry”: que como todo buen tomate, había que comerlos pronto para que no fuera a dañarse.
  • un paquete de tofu: que siendo un paquete completo, no cataloga como “restos de” pero la fecha de vencimiento se acercaba, y la llegada de esa fecha hay que evitarla a toda costa!
  • algunos gramos de lentejas ya cocinadas: estas venían en lata, pero no se las podíamos poner todas a la receta para la que abrimos la lata, así que las que nos sobraron las guardamos en un frasquito de vidrio y ahí estaban esperando a ser usadas en nuestro molde.
  • un bulbo de hinojo: que la verdad nunca lo había probado, solo que lo compré para una receta que necesitaba calabaza y como ya me había acabado la calabaza, se iba a quedar el pobre hinojo sin hacer, así que “al molde se fué”
  • unos tomates secos en aceite de oliva: eran los últimos del frasco, así que el aceite de oliva que quedaba también se “fue al molde”

También teníamos brócoli que no habíamos utilizado aún, pero este, desafortunadamente ya había caducado y nos vimos obligados a tirarlo a la basura: un crimen que no queríamos tener que repetir para ninguno de los otros ingredientes, así que al príncipe se le ocurrió una idea brillante: “cocínalos todos en un molde al horno y lo cubres con mus de nueces”. El mus de nueces se ha convertido en uno de nuestros ingredientes favoritos desde que comenzamos con las recetas veganas y por lo tanto aún teníamos un frasquito disponible en nuestra alacena, al igual que otros de nuestros ingredientes favoritos que también decidimos agregarle, para incrementar las probabilidades de que supiera bien:

  • 2 cebollas: que no cuentan como “restos de” porque se utilizan en casi todas las recetas, duran un montón y son deliciosas!
  • una cucharadita de curry en polvo: curry es un aliño que “siempre hay que tener” 🙂
  • un poquito de comino
  • un poquito de pimienta cayenne: esta es como la sal para nosotros, con todo combina bien y siempre hay en casa 🙂
  • jugo de limón: la verdad es que no teníamos limones, pero para la salsa del molde, descubrimos que era necesario un poquito de ácido, así que usamos un el extracto concentrado que teníamos entre nuestros aliños.
  • tres cucharaditas de jarabe de agave para endulzar y caramelizar
  • nueces: estas las esparcimos por encima después de sacar el molde del horno, un poquito tostadas en una sartén, se trituran un poquín y listo! Nosotros usamos semillas de pino y almendras, pero cualquier nuez vale (maní, marañon, macadamia, wallnut, etc.)
  • un par de cucharadas de cualquier mus de nueces que se encuentre disponible.

Mus de nueces Rapunzel

Ahora si, la preparación: Primero se pican todas las verduras, luego se pone en una sartén la cebolla con el curry en polvo, hasta que comience a estar un poquito transparente, luego se agrega el hinojo y se deja sofreír unos minutos para atenuar su sabor, que es tan predominante. Después se agregan todas las demás verduras (cualquier otra que deseen agregarle) dejando los tomates cherry para el final. Se dejan cocinar al gusto de cada quién: las pueden dejar solo unos 3 a 4 minutos si las quieren crujientes (y también para conservar más de sus nutrientes) o pueden cocinarlas un poco más (8-10 min) si las quieren más blanditas. Se retira del fuego y se ponen en el molde.

El tofu se pica en cuadritos y se pone a sofreír 4 minutos solito, luego se le agrega el comino, la pimienta cayenne y una cucharadita de jarabe de agave para caramelizar un minuto más, se retira del fuego y se mezcla con las verduras en el molde.

La salsa se hace con media taza de agua, el mus de nueces, los tomates secos, aceite de oliva (una media taza que puede ser el aceite que viene en el frasquito de los tomates secos), una cucharada de jugo de limón, dos cucharadas de jarabe de agave, una cucharada de perejil picado y sal y pimienta al gusto: todo a la licuadora hasta que quede uniforme y luego se agrega al molde: pueden dejarlo solo por encima, o pueden revolver la salsa con las verduras para que todo se combine.

Se pone el molde unos 10 minutos al horno (~250° C) y ya está el Molde de Verduras donde “Todo se Vale”. El princípe se tomó en serio aquello de que “todo se vale” y le agregó un poquito de chocolate rallado a un ladito del molde para ver que tal quedaba (lo ven en la foto arriba): yo no lo probé porque chocolate me pareció un poco exagerado, pero él dijo que aunque sabía bien, no se notaba mucho el chocolate, así que creo que ustedes se pueden ahorrar el experimento.

Al servir, no olviden agregar las nueces tostadas y trituradas por encima 🙂

Ensalada con Maiz, Tofu y Nueces

Quiero presentar mis mas sinceras disculpas a mis “cyber-lectores” por desaparecerme por tanto tiempo: estas ultimas semanas han sido bastante más atareadas que de costumbre. Pero para compensarles el tiempo que llevo “perdida” hoy les traigo la ensalada mas deliciosa que he probado!

ensalada maiz, tofu y nueces

Ensalada con Maíz, Tofu, Nueces y Salsa que Enamora

En Alemán el nombre que le dan en nuestro libro es “De-Luxe-Walnut-Energizer mit I-Love-Salad-Dressing” como ven, hasta en el nombre dicen que es para enamorarse de la ensalada. Así que en Español he decidido llamarle “Ensalada con Maiz, Tofu, Nueces y Salsa que Enamora“. Y debe ser cierto porque el príncipe y yo hemos hecho esta ensalada ya varias veces y él cada vez que se sienta a la mesa, con cada bocado cierra los ojos en deleite diciendo “hmmmmmm” 😉

Hojas de RugulaUna de las cosas que más me gusta de la ensalada es que usa tres tipos diferentes de lechuga, lo que hace que sea ligera apesar de ser abundante y le da unos colores lindos. La primera lechuga que tiene es la muy popular Rúgula (izquierda), de esta no le pongo tanto porque como tiene un sabor algo amargo, prefiero que solo sea un poquito, pero si a ustedes les gusta mucho la rúgula, por supuesto pueden ajustar las cantidades a su gusto (ver cantidades de la receta aqui). RadicchioCon la segunda lechuga comenzamos la variedad de colores de la ensalada, ya que esta es morada: se llama “Radicchio” (derecha) o “Achicoria Roja”  y es como un repollo morado pero más pequeñito. Como esta sabe más o menos a repollo, también le pongo solo un poquito porque no soy muy fanática del repollo, pero me gusta la variedad de sabores que le da a la ensalada, sin embargo en esta receta somos un poco mas flexibles con las cantidades, así que pueden poner más o menos dependiendo de lo que más les guste.
lechuga de campoLa tercera lechuga es la que más me gusta, en Alemán la llaman “Feldsalat” o “Lechuga de campo“, creo que el nombre científico es “Valerianella locusta“, en inglés le dicen “Corn Salad” y otro nombre común es “Hierba de los canónigos”. Esta es mi lechuga favorita, tiene hojas pequeñas y redonditas. Para aquellos quienes en su niñéz se atrevieron a comer los tréboles del jardín, sabe muy similar al trébol. De esta lechuga, la receta dice que hay que poner el doble de las otras dos, lo cual me parece muy apropiado.

remolacha fresca y cocinadaLas otras verduras de la ensalada son: zanahoria y calabacín partidos en tajaditas delgaditas y remolacha en cubitos. Es preferible si consiguen la remolacha ya cocinada (como yo) ya que simplemente se pica en cubitos y ya estuvo. Si la tienen que cocinar, asegurense de que quede suave y blandita (me parece que el tiempo que se deben dejar en agua hirviendo es entre 45 y 60 minutos).

Luego vienen los ingredientes que requieren unos minutos en la sartén: tofu, maiz y nueces. El tofu se pica en cubitos y se sofríe con “condimentos para asado” y un poquito de jarabe de agave para caramelizarlo. Para condimentar el tofu, la receta no aclara cuales son los “condimentos para asado” y para no tener que comprar una de esas mezclas listas, yo usé un poquito de comino y mi condimento preferido: pimienta de Cayenne, que le da un picantico que sabe muy bien. El maíz se sofríe solo por 3 minutos con una cucharadita de curry, esta combinación es muy sencilla y sabe delicioso. La receta dice que tanto el maíz como el tofu deben sofreírse en aceite de nueces de castilla (o “Walnut” en inglés), pero yo lo hice con aceite de maní, porque era el que tenía en casa y quedaron deliciosos, me parece que ambos: el maiz con curry o los cubitos de tofu se pueden agregar a cualquier ensalada y le dan un toque espectacular.

walnutLas nueces que vienen a continuación son “nueces de nogal”, llamadas también “nueces de castilla” o por su nombre científico: “Juglans regia“, mas conocidas como “Walnuts“, de ahí que la receta se llame “De-Luxe-Walnut”. Estas deben tostarse por unos minutos en una sartén (sin aceite ni nada). El crujiente de las nueces sabe muy rico cuando se mezcla con la ensalada, pero creo que cualquier nuez de su preferencia puede hacer el truco: nosotros esta vez  utilizamos almendras y semillas de pino que nos encantan. La receta no dice si deben agregarse enteras o no, pero creo que sabe mucho mejor si las nueces se trituran en trocitos.

La salsa que enamora está hecha con tomates secos, mus de marañón, aceite de oliva, un poquito de jugo de limón, perejil y una cucharadita de jarabe de agave (ver cantidades aqui). Todo se mezcla en la licuadora (aqui nuevamente aquellos que tienen una licuadora de mano estarán aventajados, pero tranquilos que con una licuadora normal también se logra) y luego se agrega sal y pimienta al gusto: queda para chuparse los dedos!

Espero que disfruten de esta ensalada tanto como la hemos disfrutado nosotros! 🙂

Una alternativa al “arroz con leche”

En esta alimentación vegana, no se nos permite tomar leche, así que para aquellos a quienes les encanta el arroz con leche, el libro propone una alternativa que hace un rico desayuno, se llama “Apfel-Zimt-Hirse-Creme” o en Español “Crema de Mijo, Canela y Manzana“, y se hace utilizando leche de avena en lugar de leche de vaca (ver receta aquí)

El mijo es un cereal que yo había escuchado alguna vez nombrar pero jamás había probado, en el libro Attila dice que es buenisimo porque contiene hierro y vitamina B. No estoy muy segura de la diferencia nutricional con el arroz porque al parecer si las hay, (aunque depende mucho del tipo de arroz que se utilice: el mijo tiene más fibra, más proteínas, menos carbohidratos y no tiene gluten) pero de todos modos, la idea era probar algo nuevo y en este aspecto, el mijo clasificaba mucho mejor que el arroz. Aquellos que prefieran, lo pueden hacer con arroz que también es vegano, pero el mijo resultó ser muy rico.

crema de mijo, manzanas y canela

Crema de Mijo, Leche de Avena, Canela, Manzana y Arándanos

El libro propone la crema de mijo y canela para el desayuno, asi que nuevamente disfrutamos de un desayuno que parecía postre 🙂  Es suave y dulce y la combinación de manzana con canela y arándanos nos gustó mucho. Es un desayuno bastante “llenador” así que no creo que sea muy dietético, pero si puede ser un muy buen desayuno para un día de mucha actividad física (es decir, NO como para mi día normal).

Como ven en la foto la manzana la cortamos en casquitos, asi que parecía más un monstrico que un postre, pero no se dejen engañar: sabe muy rico (no sabe a monstruo) y si quieren pueden cortar la manzana en pedacitos más pequeños (en la receta también la pelan). Los arándanos rojos, aunque no están en el nombre, no los olviden: son una parte importante de la receta.

Lasaña de Champiñones y Almendras

Esta es otra versión de la Lasaña de Calabacín, pero esta vez la receta no usa Tofu, sino champiñones y como el miércoles era el día del trabajo y tuvimos todo el día libre, nos pusimos a la tarea de “montarle foto estudio” a la preparación de la lasaña, asi que aqui van las fotos e instrucciones de la “Pilz-Mandel-Lasagne mit Tomatencreme” o “Lasaña de Champiñones y Almendras con Crema de Tomate” (Ver la lista de ingredientes y las cantidades aqui)

1) Yo prefiero pelar y picar todo de primero, antes de comenzar a cocinar cualquier cosa, porque nunca falta el ingrediente que queda olvidado y luego hay que estar picando a la carrera. Así que primero picar la cebolla, el ajo, los tomates secos y los 500 gramos de champiñones que como ven,  son un montón y si los dejo para “picar a la carrera” se me quema el relleno de la lasaña.

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2) Los 4 calabacines hay que cortarlos de dos modos: una parte es picada en cubitos para la crema de tomate y otra parte es en tiras delgadas para armar la lasaña.

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3) Para las tiras utilicé un pelador de verduras (o “pelapapas” que llaman) para que las tiras quedaran bien delgadas. La receta dice que para 2 porciones de lasaña de necesitan 16 tiras, pero mis calabacines eran mas delgaditos y tuve que usar el doble, el resto del calabacín se parte en cubitos.

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4) Se ponen a sofreír 2 de las cebollas y 2 dientes de ajo picados por 2 minutos, luego se agregan los champiñones y las hojitas de tomillo fresco y se dejan cocinar por 7 minutos mas.

Conseguí una plantica de tomillo porque este es un ingrediente bastante frecuente en muchas de las recetas del libro. Espero sinceramente que esta plantica corra con mejor suerte que las pobres múltiples planticas de albahaca y romero que han perecido en la cocina de mi casa. (Si alguien sabe dónde puedo leer acerca del cuidado de estas y otras hierbas de cocina, les agradecería la información)

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5) Los 100g de almendras se muelen en la licuadora (aqui mi licuadora por fortuna no tuvo ningún problema)

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6) Después de que se cocinen los champiñones (a los 7 min. o cuando ya no les salga agüita), se mezclan con las almendras y el mus de almendras. Este es el “relleno” de la lasaña, agrégenle sal y pimienta al gusto y déjenlo aparte (si pueden dejarlo en un lugar donde conserve el calor, mejor, porque esta lasaña no se vuelve a cocinar, asi que si se enfria demasiado durante la preparación, se queda fria)

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7) Comenzamos la preparación de la crema de tomate sofriendo el resto de la cebolla, el ajo y los trocitos de calabacín durante 3 minutos.

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8) Se agregan los tomates secos, 100g de pasta de tomate, 1 cucharadita de jarabe de agave y media de orégano, se revuelve y se deja caramelizar por 2 minutos.

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9) Se agrega un poquito de agua (la receta dice 100 ml, si tienen taza medidora de ese tamañito, sensatos ustedes: usenla!) y sal al gusto. Todo a la licuadora hasta que se haga puré.

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10) Ahora si, el momento de armar la lasaña: se intercalan 2 tajaditas de calabacín (o 4 si son calabacines delgados) y un poco del relleno, luego otra vez tajadas de calabacín y así hasta completar 4 capas (terminando con calabacín).

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11) Al final, se agrega la crema de tomate:

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12) Unas hojitas de albahaca para decorar y ya está: Una deliciosa lasaña vegan para disfrutar

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Lasaña de Champiñones y Almendras con Crema de Tomate

Todas las fotos son cortesía de nuestro fotógrafo de cabecera: el príncipe azul, quien muy paciente y dedicado siguió paso a paso toda la preparación.

Pizza Vegana

Pizza Vegana

Pizza de Calabacín con Verduras y Salsa de Almendras

Hace unos días intentamos otra receta en la que nuevamente nuestro apreciado Attila Hildmann (autor del libro “Vegan-for-Fit“) desafía las deliciosas tradiciones de la cocina italiana para crear algo nuevo, saludable, vegano y sorprendentemente sabroso, pero que por supuesto requiere que nos hagamos a la idea de que aunque se llame “Pizza”, no debemos esperar que realmente sepa a pizza.

Tal como la “Lasaña de Calabacín“, nuestra “Low-Carb Pizza” o “Pizza Vegana” como he decidido llamarla, no usa ni harina, ni huevos, ni mantequilla, ni queso. La base de la “pizza” está hecha con medio calabacín, muchas almendras y un poquito de linaza, todo mezclado y hecho puré. Aqui debo reiterar la importancia de contar con los utensilios de cocina adecuados para cada labor: sin un procesador de alimentos, se dificulta en buena medida la preparación de la masa de la “pizza”.

Licuadora Vitamix

Licuadora Vitamix (click para ver video)

La receta dice que utilice  una licuadora, y aunque mi licuadora después de mucho cucharear y revolver a mano y volver a licuar, finalmente logró la consistencia de la “masa”, les recomiendo, si tienen uno, usar un procesador de alimentos para esta receta. A menos claro, de que tengan la licuadora de Attila, que es “LA” licuadora:  les presento el “Vitamix”, que según el libro y el video de la publicidad es la licuadora maravilla 😉  Si continuamos con este tipo de recetas, tal vez valga la pena comprarse una de estas, o al menos el procesador de alimentos (asi las salsas quedan con una mejor consistencia), pero por ahora todavía no: la filosofía de este experimento se basa en vivir en mejor armonía con nuestro medio ambiente, comenzando por proteger a los animales al no consumir sus productos derivados, pero también debe incluir la disminución de basuras y residuos innecesarios: dos licuadoras en la casa no son absolutamente necesarias, así que no vamos a comprar nada antes de estar seguros de que realmente si se necesita.

Pero volviendo al tema en cuestión: una vez que tienen la masa de la “pizza” hay que hacerla crujiente, para esto la receta sugiere poner la masa (ya en forma de pizza) durante 12 horas en un “deshidratador de alimentos”, un electrodoméstico que dudo mucho que me vaya a comprar, así que nos fuimos por la variante opcional que eran 80 minutos en el horno a 120°C (falta ver que tan “ecológico” es este proceso, pero bueno).

Los otros ingredientes de la “pizza” son, como era de esperarse, vegetales: champiñones, pimentón, tomate, berenjena, cebolla y calabacín. Primero se sofríen un poco y cuando la masa base de la “pizza” esta lista, se cubre con una salsa a base de pasta de tomate y se agregan las verduras por encima:

Pizza Vegana

Pizza de Calabacín con Verduras y Salsa de Almendras

Finalmente, el último ingrediente peculiar de la receta es la “salsa de queso” (la salsa amarilla que se ve sobre las verduras en la foto), de nuevo no se dejen llevar por los nombres, esta salsa por supuesto no tiene queso, en lugar de lácteos, la receta usa mus de almendras, agua y un poquito de cúrcuma y sal. El mus de almendras mezclado con agua toma una consistencia muy cremosa, y la cúrcuma le da ese color amarillo típico del queso cheddar, se ve como queso, pero sabe a nueces 😉 Un salsa vegana y muy rica.

El príncipe decidió darle cuatro estrellas a la receta de la pizza (sobre cinco que es el máximo), porque en realidad es muy rica, a pesar de que cuesta un poco preparar la masa sin “vitamix”.